Inglés Steve Winwood reaparece tras cinco años de silencio con el disco Nine Lives

Steve Winwood

SI POR UN MOMENTO tratáramos de detener el ritmo acelerado con el cual se produce información y procesamos tranquilamente qué está pasando en la industria de la música, nos preguntaríamos por qué grandes nombres que han escrito páginas importantes para la historia del rock pasan desapercibidos en nuestro medio. Steve Winwood, el niño genio de los 60 gracias a su hábil y fugaz paso por Spencer Davis Group, vuelve con Nine Lives, su nuevo disco.

Este trabajo logra despertarnos, sorprendernos, emocionarnos y recordarnos que gracias a Dios todavía existen este tipo de leyendas vivas que suelen salvar la patria en tiempos en que el sincretismo es lo común y nada o poco de las nuevas tendencias nos sorprende. Y como buen hombre que entiende en qué momento de la industria está, apelando a la sabiduría de los años vividos, decide mostrarnos en nueve canciones un poco de todos esos momentos, sonidos y vivencias que lo marcaron en sus años de formación musical.

Winwood cumplió 60 años el pasado mayo. En una primera etapa cambió el direccionamiento del rock junto a Traffic. Paralelo a esta banda trabajó en Blind Faith, el grupo que fue considerado el álter ego de Cream y Traffic o la unión de ambos. En 1977, Winwood emprende su carrera en solitario y pasa por varias etapas, como la pop que tanto se la ha criticado a varios músicos que tenían un arte diferente, pero que tomaron ese rumbo por presiones de la industria. En 1986 era el señor de la radio gracias a éxitos como Higher Love y Valerie.

Nine Lives es un disco introspectivo, nostálgico, que combina buenos momentos del rock, folk, sonidos latinos, blues y jazz. En algunas canciones, como Were all looking y As Times We Do forget, el álbum nos recuerda la etapa en que Traffic con Shout At The Fantasy Factory, se acercó mucho más a Carlos Santana que a los sonidos fríos de Canterbury.

Steve Winwood sabe que sus nuevas canciones no sonarán en emisoras comerciales, pero que los 15 millones de fans que tienen un disco de Traffic en su casa comprarán de nuevo su disco. Por ahora, el célebre músico inglés se divierte de gira junto a Eric Clapton (quien también participa en una canción del disco) y deja claro que este no es un simple regreso. Es la muestra clara de un artista que evolucionó, se redescubrió y se acopló al momento en que la industria deja de lado a sus hijos más preciados. O por lo menos a los que sí venden discos.

POR JACOBO CELNIK

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