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EN LOS PRIMEROS DÍAS de junio, Álix del Socorro Aguirre, de 37 años, le comentó a una amiga que estaba cansada de hacer dietas, que había perdido la esperanza de reducir sus 80 kilos de peso, y que estaba decidida a hacerse una cirugía. Habló con varias personas sobre el tema y alguien le recomendó a Claudia Esther Mesa, una médica general que, según le dijeron, le ayudaría a resolver su problema de sobrepeso.
El 10 de junio, Aguirre se reunió con Mesa y le pagó cinco millones de pesos por el procedimiento. Tras hacerse los exámenes que le ordenó la doctora, ingresó a la clínica Quirófanos y Especialistas, acompañada por algunos familiares, y seis días después de la intervención presentó una deficiencia pulmonar y murió.
El caso desató un escándalo y la necesidad de establecer responsabilidades. Augusto Arroyave, esposo de Álix, dice que estaba convencido de que ella iba a ser atendida por la doctora Mesa, pero que cuando vio los documentos se dio cuenta de que otro médico le había hecho la cirugía. "Eso al menos está en el papel -asegura Arroyave-. Nunca lo conocimos, creo que hubo una suplantación".
CAMBIO pudo establecer que la señora no fue operada por Mesa sino por Luis David García, un cirujano plástico sobre el cual algunos colegas expresan reservas, y quien reconoció haber hecho la cirugía pero se negó a explicar por qué no tuvo contacto con la paciente antes del procedimiento. Mesa, por su parte, sostiene que si bien la señora de Arroyave no fue revisada por García, la práctica médica permite a los especialistas estudiar a los pacientes por correo electrónico u otros canales. "El cirujano vio los exámenes y todo estaba bien. Álix no tuvo complicaciones en la cirugía", explicó la doctora en medio del llanto .
Sin embargo, especialistas consultados por CAMBIO aseguran que existen protocolos pre y postquirúrgicos que obligan al profesional a hacer un seguimiento riguroso de cada paciente. "No es común que el especialista que va a someter a su paciente a un procedimiento de estos, lo vea minutos antes de la cirugía -afirma Luis Fernando Botero, vicepresidente de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica de Antioquia-. Esto es aberrante".
No es la primera vez que García se ve en problemas. El 21 de junio, Nubia Stella David, de 37 años, murió un día después de que el cirujano le hiciera una abdominoplastia. La causa: una complicación en la sangre que ni él mismo entiende por qué ocurrió.
García no goza de buena fama entre sus colegas de Medellín. "Pregunte por qué no ha sido aceptado por la Corporación Antioqueña de Cirugía Plástica -dice un especialista-. Es un encantador de serpientes". Él se defiende diciendo que en dos años ha hecho más de 1.000 cirugías que no han presentado problemas.
En auge
El número de denuncias por malas prácticas médicas en cirugías plásticas ha aumentado en Medellín. La Personería dice que en este primer semestre las autoridades han recibido 97 denuncias, la mayoría de pacientes de la Fundación Total Help en Salud, el Centro Médico Palmares, la Clínica Vida, y Quirófanos y Especialistas, entre otros. Los administradores de estos centros niegan, sin embargo, cualquier responsabilidad en los errores médicos con el argumento de que se limitan a alquilar las salas de cirugía.
Total Help, fundado en 1999 por John Jairo Rua Arias, se promociona como centro especializado en tratamientos estéticos y es el que enfrenta el mayor número de denuncias. Ha cambiado de nombre y de Rucadavid & Cía, pasó a Fundación Total Help en Salud, que cerró sus puertas debido a las numerosas quejas. Hoy en el conmutador contestan como Face and Body, una clínica de cirugía plástica.